En las últimas décadas se han registrado una serie de cambios sociales que han influido decisivamente en la manera de habitar los hogares. Una de las consecuencias de estos cambios es que la cocina se ha convertido en el verdadero centro del hogar, como espacio que acoge todo tipo de acciones cotidianas; desde trabajar a hacer los deberes, leer, mirar la televisión...
La cocina es –junto al baño– una de las principales zonas húmedas de la vivienda, por lo que concentra un mayor número de bacterias y precisa de cuidados especiales. Al tratarse también de un espacio de manipulación de alimentos, una mala higiene o un uso inadecuado de determinados productos puede afectar directamente a la salud. |